28 de Febrero – Preparado


“Date cuenta, Israel, que yo envío mi ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te lleve al lugar que te he preparado.” Éxodo 23:20 (NVI)
Preparado
La historia del pueblo de Israel siempre nos deja enseñanzas. Es notable cómo Dios siempre se ocupó de acompañarlos. Nunca los dejaba solos. A diferencia de los demás pueblos de la tierra, ellos recibieron directamente de Dios su constitución nacional y el legado de las normas con que deberían manejarse en su nación.
Moisés baja del monte con las tablas de la ley y le muestra al pueblo las normas de Dios. El decálogo divino que le dio al pueblo es la base de todas las regulaciones y normas de convivencia de todos los pueblos. Lo que Dios resumió en diez normas es lo que cada nación redacta hoy en miles de leyes. Es magnífica la capacidad de resumen de Dios. Les deja claramente qué es lo que esperaba de ellos.
Después de darle al pueblo los 10 mandamientos les deja esta promesa. Dios sabía que para el pueblo era muy difícil cumplir con estas reglas de conducta. Les había marcado el camino, les había dicho por dónde debían transitar para tener una vida próspera, íntegra y satisfactoria. Dios sabía que el camino era cuesta arriba, que iban a tener que luchar contra la corriente como el salmón.
Por eso, porque conocía a su pueblo, Dios les hace esta maravillosa promesa. Les aseguró que iba a mandar a su ángel delante de ellos. Dios estaba queriendo proteger su camino, cuidar sus pasos, guiarlos y sostenerlos para que no se desvíen, y ayudarlos a llegar al lugar que les había preparado.
Cuando Connie aprendió a caminar y daba sus primeros pasos, nos esforzábamos con Miri para que no se caiga, y apenas tambaleaba, la sosteníamos para que no tropiece. La misma idea es la que Dios nos deja en este texto. Él es el Padre eterno, quien ama y cuida a sus hijos.
Pasaron miles de años desde aquella promesa en el desierto, pero Dios sigue siendo el mismo. Sigue manteniendo sus reglas que no pasan de moda, y sigue esperando que las cumplamos. Nos pone el desafío de vivir en contra de la corriente haciendo lo que esta sociedad no hace. Pero no nos deja solos. Nos promete su compañía, su apoyo, su guía, su sostén y su fortaleza. Dios no quiere que tropieces. Seguí su camino para llegar a un lugar especial y único para vos.
REFLEXIÓN – Podés llegar al lugar que Dios te tiene preparado.

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