1 de Abril – Preparación


“Prepárate dos tablas de piedra, como las primeras y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. Prepárate, pues, para mañana, sube de mañana al monte Sinaí y preséntate ante mí en la cumbre del monte.”  Éxodo 34:1-2 (NVI)
Preparación
Este es el segundo llamado que recibe Moisés para subir al Monte Sinaí a encontrase con Dios. El anterior había terminado muy mal.
Ahora Dios lo llama de nuevo para darle por segunda vez los mandamientos, pero esta vez le pide que él prepare las piedras para escribir sobre ellas. Y le pide que se presente al día siguiente de mañana, en la cima del monte. No era nada fácil alisar piedras en aquella época. Se hacía por fricción, piedra contra piedra.
Y por la mañana Moisés subió nuevamente al monte. Tenía más de 80 años y tenía que escalar una montaña pedregosa con dos pesadas tablas de piedra. Habrá sido muy cansador subir con tanto peso. Tuvo que ir solo, sin ninguna ayuda, ni siquiera con una mula de carga. Sin embargo, llegó a tiempo a su cita con Dios.
Hoy, en el siglo veinte, estamos acostumbrados a ser cómodos. Hacemos todo rápido y sin preparación. Salimos con el tiempo justo para la reunión (cuando no llegamos tarde) y ni pensamos en a quién vamos a alabar y adorar. Ni que hablar de las excusas para no ir a la reunión tales como, estoy muy cansado, tengo que estudiar, tengo trabajo, hace frío, está lloviendo, hay humedad, no estoy de ánimo, mejor voy mañana. No dedicamos tiempo para prepararnos, para concentrarnos, para arreglar nuestra vida, para meditar en Dios.
Llegamos muchas veces a la iglesia con el corazón áspero de problemas, enojos que muchas veces impiden que disfrutemos de ese encuentro con nuestro Padre. No tenemos a diario un momento devocional, un tiempo de oración, de meditación.
Si tomáramos conciencia de la grandeza de Dios, nos prepararíamos mucho mejor. Es como cuando nos preparamos para ir a trabajar o para ir a un casamiento. Ponemos mucho más empeño en el día del casamiento que en los otros días.
Dios merece lo mejor de nosotros, no una improvisación sino una dedicación seria y consciente. A pesar de las excusas que tengamos, Dios merece una vida y un servicio óptimo.
REFLEXIÓN – Lo único que se puede hacer rápido para Dios es fracasar.

¡Aviso de Facebook para la UE! ¡Necesitas iniciar sesión para ver y publicar comentarios de FB!

Related Articles

6 de Mayo – Estable

“Ojalá fueran estables mis caminos para guardar tus estatutos. Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiera a todos tus mandamientos.” Salmos 119:5-6 (RVR) Siempre el…

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *