28 de Octubre – Identificación


Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Corintios 7:1 (RVR)
Identificación
Estamos todavía lejos del mundial, pero cada vez que juega la selección argentina, se ven las camisetas celestes y blancas por la calle. Es sorprendente cómo un partido de futbol genera tanta sinergia. Ahí es fácilmente identificable ver quién es argentino, nos identificamos por la remera. El problema es que el resto de los días, vestidos de ropa de trabajo, no es tan sencillo. En el tren o en el colectivo, no es tan fácil identificar la nacionalidad de los pasajeros. Es relativamente fácil saber quién es oriental,  por lo sesgado de sus ojos, pero es imposible saber si es coreano, chino, japonés o tailandés.
Mientras leía este texto pensaba en mi vida y en que muchas veces es algo complicado identificar mi nacionalidad espiritual. Debería ser algo extremadamente fácil. Aquel que no dice palabrotas es cristiano. Aquel que no miente es cristiano. Aquel que no ve pornografía es cristiano. Aquel que no envidia es cristiano. Aquel que no roba es cristiano. Aquel que no se copia en un examen es cristiano.
En teoría es sencillo e identificable. Pero en la práctica no hay una línea tan clara. Los grises se asoman a diario y cada uno corre el límite donde mejor le conviene y nos embarramos un poco en nuestra identidad. Por eso, Pablo que conocía muy bien este problema y conocía la cultura liberal de una ciudad tan corrompida, les alienta a volver a la fuente.
Repetimos la cultura de los corintios donde el límite entre lo correcto y lo incorrecto se podía mover subjetivamente, y acomodamos las reglas de conducta a nuestro mejor saber y entender. Dios es bien claro en el requisito que nos pone para nuestra vida cotidiana. Debemos perfeccionarnos en la santidad y para hacerlo debemos tener temor de Dios. ¿Pecarías como lo hiciste ayer si Dios estuviera al lado tuyo? Si no jugás en la compu cuando tu jefe te está mirando, ni abrís una revista pornográfica en la clase de escuelita, ni criticás al pastor con tu líder de jóvenes, ¿por qué hacerlo con otros?
Dios siempre te está mirando. Pecar sin culpa es un signo de la falta de temor a Dios. Se identifica con Dios aquel que lo respeta y no peca. ¡Alto desafío!
REFLEXIÓN – Identificate.

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