29 de octubre – Valiente

“No hubo otro rey antes de él que se convirtiera a Jehová con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés, ni después de él nació otro igual.” 2 Reyes 23:25 (RVR)
Manasés reinó en Judá e hizo lo malo ante los ojos de Dios. Como ningún otro rey en Judá, levantó altares a otros dioses, y puso imágenes en el templo de Dios. Tan malo fue su comportamiento, que Dios decidió castigar a Judá, como había hecho con Israel. Reinó muy poco, y tras su violenta muerte, fue rey Josías, cuando sólo tenía ocho años.
Obviamente, no tenía experiencia, y era muy influenciable. Pero su historia termina con este texto magnífico.
Lo que este joven rey hizo, no tiene precedentes en la historia de Judá. El pueblo estaba acostumbrado a la idolatría. Josías comenzó arreglando la casa de Dios. Mandó a limpiarla y a arreglar lo que estaba roto. Y mientras limpiaban, alguien encontró la Ley de Dios. Estaba olvidada, llena de polvo, y algo rota, pero a partir del momento en que apareció, Josías ordenó que se leyera.
Cuando terminaron de leer, el rey tuvo pánico. Se dio cuenta de lo terrible que había sido el comportamiento de su pueblo durante tantos años. Y comenzó una limpieza sin igual. Primero hizo leer la Ley al pueblo, para que cada uno tomara conciencia. Luego comenzó la tremenda tarea.
Rompió todas las imágenes que había en el templo, derribó todos los altares, destruyó las estatuas de todos los dioses ajenos, desintegró todos los elementos que eran usados para los sacrificios, y por último mandó a matar a todos los sacerdotes falsos.
No fue una tarea fácil. Tocó muchos intereses de personas poderosas e influyentes en el gobierno. Y el pueblo se habrá disgustado también, porque los apartaron de sus costumbres y sus ídolos. Pero nada detuvo a Josías. ¿Que fue lo que motivó a este joven rey a tomar tan grave decisión? Simplemente leyó la Ley de Dios, y se comparó en el espejo de la Enseñanza Divina.
La Biblia tiene esa virtud. Muestra la realidad, pero sólo a quienes quieren verla. Seguramente la limpieza de tu vida, va a ser dolorosa y muchas cosas deberán ser dejadas de lado. Hoy, Dios te llama a recapacitar: comparando con la Biblia, cómo está tu vida. Y a tomar la decisión valiente de cambiar.
REFLEXIÓN — Dios desea hijos valientes, que cambien a tiempo.

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