29 de septiembre – Exceso

“El vino es escarnecedor, y la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.” Proverbios 20:1 (RVR)
El exceso de alcohol, lamentablemente, se convirtió en una variable obligada para las salidas de los jóvenes y parámetro de diversión. Hay una estadística que muestra que en los últimos 10 años, se bajó considerablemente la edad en la que los jóvenes comienzan a beber alcohol. Lo que antes comenzaba en promedio a los 16 o 18 años, ahora, se hace a los 12 o 13 años. Y entre los muchachos y las chicas, siempre está la necesidad de demostrar quien es el mejor, quien aguanta más, quien puede tomar más y mantenerse en pie.
Esta tendencia, puede ser muy peligrosa y es fácilmente asimilable. Los adolescentes y jóvenes cristianos de esta época tienen una lucha terrible con respecto a este tema. En cada salida, fiesta o encuentro jamás falta el alcohol, y siempre está latente el problema: hay que demostrar quien es el mejor, el desafío, o sufrir las burlas descarnadas de los compañeros, la discriminación.
A veces se toma, para quedar bien con los demás, porque todos lo hacen Y en lugar de traer la aceptación de los demás, el vino aísla del entorno. Porque cuando se hace el ridículo, generalmente se está solo. De ahí el consejo sabio de Salomón, para no equivocarnos.
El gran sabio, era consciente que se puede tomar, pero con moderación. Para tener siempre el control de la situación, para no pasarnos de rosca, para no hacer un papelón del que después nos cuesta salir. Es muy difícil saber parar. Cuando es el momento de decir basta. Siempre pensamos que podemos aguantar una copa más. Salomón nos dice que es mejor decir que NO.
Porque es muy fácil errar el blanco con algunas copas de más encima. Y eso es pecado. Es muy doloroso para Dios que un hijo suyo haga un espectáculo ridículo por haber tomado. Hay temas que muy pocas veces se tocan, por pudor, por vergüenza, porque creemos que están muy lejos de la realidad. Dios nos llama a ser distintos. A estar siempre sobrios. A no hacer papelones.
Dios te llama a ser moderado con lo que tomás. En lugar de querer imitar a los que toman mucho, mejor imitá a Jesucristo, que tuvo el valor de mantener una conducta ejemplar, en medio de las peores circunstancias. Solo quien tiene la mente despejada, puede elegir bien.
REFLEXIÓN — Que el vino nunca te nuble la mente.

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