31 de Marzo – Principio


“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová, buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos.” Salmos 111:10 (NVI)
Principio
“A buen entendedor, pocas palabras”, dice un dicho por estos lugares. Acá el salmista nos deja dos conceptos fundamentales para la vida, que por ser tan sabidos, a veces no los valoramos. Suele suceder que lo cotidiano no es tomado en cuenta. Por ejemplo, nadie agradece por poder mover los dedos porque es algo que siempre hicimos. Pero hacerlo, es un milagro de Dios.
Aun siendo estos dos conceptos ideas maravillosas, a veces nos olvidamos de ponerlos en práctica. Para ser sabio, dice el salmista, hay que temer a Dios. No es un temor de miedo, sino de respeto.
Es decir que el que siente respeto por Dios, va a ser sabio; y sabio es el que tiene discernimiento, que puede distinguir entre lo bueno y lo malo, y no se equivoca. Solo aquel que practica los mandamientos de Dios es quien puede elegir correctamente entre lo bueno y lo malo.
En dos frases consecutivas el salmista explica con distintas palabras el mismo concepto. Este estilo de escritura era el modelo judío. Era una forma de poesía típica de aquella época. Y hoy nos sirve para refrescarnos la memoria.
Temer a Dios implica respetar sus mandamientos. Si lo hacemos, seguramente vamos a saber escoger lo bueno, y si escogemos lo bueno, vamos a estar obedeciendo a Dios. De esta forma estamos mostrando temor de Dios. En resumen, somos sabios.
Es un concepto circular que puede romperse en cualquier momento. La sabiduría, en el concepto divino, no es un estado que se obtiene y se mantiene permanentemente, sino que es algo que debemos lograr a cada momento.
Es la gran diferencia con el hombre. Las personas consideran sabio al más inteligente, preparado y profesional, mientras que Dios considera sabio al que es obediente, con lo cual, nos deja la posibilidad abierta a todos para lograrlo.
Pensá ahora en qué áreas de tu vida Dios no es Soberano, qué aspectos aún no están rendidos a sus pies. Y para ser sabio, cambiá ahora. No pierdas más tiempo haciendo la tuya. Es ahora el momento de someterte a Dios.
Solo la práctica puede hacernos sabios. No es un concepto teórico, es una experiencia de vida.
REFLEXIÓN – No seas necio, viví como sabio

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