19 de Diciembre – Camino


“Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.” Salmos 73:24 (RVR)
Camino
Desde la antigüedad, la humanidad necesitó líderes. Aun dentro del grupito de amigos que se juntan en la esquina a conversar, hay un líder. Ser líder no se puede imponer ni aprender, es una cualidad con la que se nace. Uno puede modificar en parte su carácter, pero su esencia no cambia.
Naturalmente, algunas personas tienen esa habilidad natural para dirigir, y la mayoría esa inclinación para obedecer. Sabiendo esto, muchos han realizado cosas terribles, engañando a muchas personas. La historia lo demuestra.
El salmista tenía un líder perfecto. Era uno que nunca se equivoca, que siempre tiene el consejo oportuno, la reprensión a tiempo, el amor necesario, la firmeza suficiente, la seguridad infinita y la dirección correcta.
El salmista tenía a Dios como líder. Era a quien seguía y quería imitar. Por eso David fue tan buen líder. No hay mejor ejemplo de líder que Dios. David lo resume en pocas palabras. Lo guío con un sabio consejo y lo llevó a un destino seguro. Tanto el trayecto como el final fueron óptimos.
Lo más maravilloso es que Dios hoy sigue siendo igual. Sigue actuando como el líder perfecto. Sigue queriendo guiar a cada cristiano a la excelencia. A veces no sabemos o no queremos seguirlo sino que queremos andar por nuestros caminos, buscando nuestra manera de hacer las cosas.
Por lo general, cuando uno deja de seguir al guía que conoce el terreno, y trata de inventar un camino buscando un atajo o una manera más fácil de llegar al destino, se equivoca, se lastima y termina perdiendo más tiempo y esfuerzo. Luego reconoce su error cuando es tarde.
Incluso a veces pierde el camino y después se lamenta por los errores, pero ya es tarde. Nadie puede cambiar lo que se hizo, las cicatrices siempre quedan. Aunque Dios te perdone tus pecados, las consecuencias de tus malas decisiones no las puede borrar nadie.
Hoy Dios te sigue ofreciendo Su Guía con la mejor manera de hacer las cosas. ¿Estás dispuesto a aceptarla para llegar a un destino correcto? La experiencia de David puede ser también la tuya. Solo hace falta saber seguir bien el consejo de Dios.
REFLEXIÓN – El buen camino es tu elección, seguir a Dios también.

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