31 de octubre – Zaranda

 
“(…) Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo.” Lucas 22:31 (NVI)
La poda en los árboles es necesaria para mejorarlos. Se eliminan las ramas más lejanas al tronco, durante el período de invierno. Aparentemente, el árbol podado parece acabado, seco y sin posibilidades de dar fruto nuevamente. Pero en primavera, comienzan a aparecer nuevos brotes, y a crecer ramas nuevas. Pronto lo que parecía muerto comienza a dar signos de vida. Y en breves semanas comienzan a aparecer frutos de mejor calidad.
Dios es el perfecto labrador que guarda las ramas de tu vida. Cuando Él determina que es tiempo, poda lo que sobra con un único objetivo: que des mejor fruto. Dios, para que este proceso se lleve a cabo, utiliza las pruebas. No son actitudes caprichosas de Dios, son decisiones con una meta específica.
Hay un detalle que se desprende de este pasaje. La prueba es permitida por Dios en su soberanía. El diablo había pedido zarandear a Pedro; quería hacerlo caer. Dios lo permitió porque sabía que Pedro, a pesar de sus errores e impulsividad, era un cristiano fiel. Y porque sabía que, además, esa prueba iba a fortalecer al apóstol para mejorarlo.
No fue nada agradable lo que tuvo que vivir Pedro. Había otros discípulos pero sólo él tuvo que elegir entre negar a Jesús o ser apresado. Nadie quiere estar en medio de un problema y todos tratamos de evitar a toda costa el sufrimiento. Pero Dios lo permitió sabiéndolo. Iba a doler, iba a ser difícil, iba a hacerlo tropezar, iba a fracasar, iba a tener consecuencias oscuras. Pero iba a ser necesario.
En cada prueba, está la promesa firme de la compañía de Dios. Él jamás nos deja solos. Jesucristo nos asiste y ruega para que nuestra fe no falte. Él conoce el límite de nuestra resistencia y permite que seamos probados sólo hasta donde podemos soportar. Tal vez hoy estés soportando un pleno proceso de poda. Y seguramente, estás sufriendo este mal momento. Te sentís abatido por los problemas y las presiones y cuestionás la justicia de los hechos que tenés que vivir. Estás cansado de tanta prueba y quisieras ser uno más del montón que tiene un pasar tranquilo y sin sobresaltos.
Dios te eligió para podarte, quiere mejorarte porque sos especial para Él. Si permite que te zarandeen, es porque conoce el producto final. Sabe que serás excelente. No mires lo que pasa ahora. Dios sabe lo que hace.
REFLEXIÓN – Dios sabe el final, confiá en Su Soberanía.

Related Articles