10 de diciembre – Diferencia

“Aquis respondió a David: Sé que has sido bueno ante mis ojos, como un ángel de Dios; pero los príncipes de los filisteos me han dicho: No venga con nosotros a la batalla” 1 Samuel 29:9 (RVR)
Era un prófugo de Saúl. En Israel lo estaban buscando para matarlo. Y David se escondió en el pueblo de los filisteos que eran, naturalmente, enemigos de Israel.
A pesar de su origen, el rey Aquis confía en David, y lo pone como responsable de una de sus bandas armadas. Aunque estaba colaborando con sus enemigos, actuaba siempre con eficiencia. Pero llega un momento decisivo. Los filisteos salen a pelear contra Saúl y Aquis lleva también a David.
Estaba dentro de las tropas filisteas, el hombre que había matado al paladín filisteo Goliat. Ahora tenían como soldado al que había sido su enemigo. Y el rey Aquis, envía a David y a sus hombres de vuelta a la ciudad. Todos lo identificaban como un israelita.
Aquis le hizo un gran favor a David al enviarlo de nuevo a la ciudad. Hubiera sido terrible la situación de tener que pelear y matar a compatriotas suyos.
Y muchas veces nos ponemos en la misma situación que David. Nos encontramos compartiendo actitudes, momentos, ideas y salidas con el enemigo. Y por la razón que sea, intentamos justificarnos. Pero en realidad, estamos siendo infieles.
Dios nos llama a la santidad. Pero hay veces que no respondemos como debiéramos. Y preferimos salir con compañeros del colegio o del trabajo y hablar como ellos hablan, mirar lo que ellos miran y hacer lo que ellos hacen. A veces por vergüenza, imitamos las conductas de los que nos rodean, y no actuamos como Dios quiere. Si todos hablan de infidelidad, no defendemos la fidelidad en el matrimonio o en el noviazgo. Si todos hablan de sexo libre, no defendemos la santidad sexual que Dios exige. Intentamos camuflarnos para pasar inadvertidos.
Dios hoy reclama una actitud valiente. No importa cuál sea tu entorno. Dios espera que seas una bandera cristiana. Una luz en medio de las tinieblas. Y lo mejor para ello, es siempre aclarar antes nuestra posición. Aunque se burlen o nos desprecien, siempre es más conveniente dejar bien en claro lo que creemos. Dios no desea hijos de incógnito, sino valientes que defiendan sus principios.
REFLEXIÓN — Sólo el valiente marca la diferencia.

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