14 de febrero – Guía

“Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor.” Salmos 78:53 (RVR)
Cuando era adolescente, me encantaba ver películas de guerra. Por lo general, siempre había un grupo de soldados rebeldes que eran salvados por un sargento ejemplar. El sargento era el personaje que siempre daba ánimo al que desfallecía, ayudaba al cansado, llevaba al agotado pelotón a un lugar seguro. Era el hombre que no dudaba, y que en los momentos difíciles tenía la cabeza fría, el consejo oportuno y la diligencia necesaria para actuar eficazmente.
Cuando crecí me di cuenta de que no existen esos personajes en la vida real. No hay grandes héroes cotidianos con mirada clara y paso decidido. No hay quien pueda ser ejemplo, al menos, acá en la tierra.
Pero si levantamos la cabeza y miramos al cielo, vamos a poder encontrar al Gran General, que tiene la virtud de dirigir siempre bien y de conducir a Su pueblo de la mejor manera.
El salmista estaba recordando los pasos de Israel por el desierto. No fue nada fácil para Moisés dirigir un pueblo de más de 2 millones de personas. No tenía un mapa, ni una brújula, ni sabía bien a donde iba. Pero estaba confiado en que Dios lo iba a llevar a un lugar seguro. Qué amor el de Dios para guiar a su pueblo, para darles confianza y para que no tuvieran temor. No sólo los estaba llevando a un lugar maravilloso, sino que se preocupaba para que el viaje fuera lo más tranquilo posible.
En la actualidad, asimismo, estamos viviendo días inciertos. Hay mucha preocupación. Nadie está tranquilo. Hasta se incrementó la venta de sedantes en las farmacias. El mayor factor de problemas cardíacos es el estrés. Hoy también, Dios quiere guiar tu vida con el aval de su protección para que no tengas temor ni ansiedad. Desea darte un destino seguro y firme.
Recordá que Dios está siempre por encima de los problemas y las dificultades. Él es la fuente de toda paz. Él puede darte tranquilidad.
No te desesperes ni te angusties mirando alrededor. Lo más probable es que veas un escenario tétrico, que desalienta y da miedo. Levantá la mirada y dejá que el Gran Capitán, maneje el barco de tu vida. Dios puede conducir tu vida con mano firme, y paso bien seguro. El nunca te va a defraudar, Dios es fiel.
REFLEXIÓN — Estamos en las mejores manos, las de Dios.

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