15 de Enero – Renovación

“No temas, porque no serás avergonzada. No te turbes, porque no serás humillada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud, y no recordarás más el oprobio de tu viudez.” Isaías 54:4
Renovación
Hay eventos que nos acompañan toda la vida. Y que no podemos olvidar. Cuando era chico solíamos ir de vacaciones al mismo lugar siempre. Era un campamento de la Asociación Cristiana de Jóvenes en Sierra de la Ventana. Era un lugar de sierras y de ríos. Yo era chico y no sabía nadar. Pero hacía mucho calor y el río invitaba a meterse. Había mucha gente en la orilla descansando y refrescándose.
Me metí al río y sin darme cuenta avancé hasta donde el cause era más profundo. De repente no hacía pie y me ahogaba, no podía respirar y comencé a tragar mucha agua. Lo siguiente que recuerdo es a mi papá que me sacaba del agua. Volví al río esa misma tarde y me olvidé del asunto. Pero para fin de año de año fuimos a las termas con unos amigos y una amiga hizo ensalada de achicoria. Es un vegetal verde que supuestamente es delicioso. Al probarlo no me gustó. Tenía el mismo olor al río de aquel día. Y 35 años después lo seguía teniendo presente. Un olor a plantas de río aplastadas. No comí la ensalada.
El pueblo de Israel se sentía muy acongojado. Le pesaba la historia de sus fracasos y pecados. Demasiados años seguidos habían desobedecido a Dios. Demasiada culpa acumulada. Sabían que habían fallado y que eran culpables de castigo. El olor de sus pecados estaba presente cada día y les recordaba su mala conducta. Acusaba, entristecía, desanimaba. El pecado produce ese efecto en quienes temen a Dios. Hubo otros que se mantuvieron indiferentes, pero para aquellos que se hicieron cargo, Dios les provee de esta promesa gloriosa.
No solo recibirían el perdón por sus faltas. También Dios les haría olvidar su vergüenza, culpa y oprobio. Para aquellos que sinceramente buscaban el perdón de Dios y con arrepentimiento cambiaban su manera de accionar, Dios iba a formatear su disco rígido para borrar todo mal recuerdo. Dios tiene ese poder soberano. Hace nuevas todas las cosas
Dios le iba a quitar toda la vergüenza del pasado. Y te ofrece a vos hoy el mismo regalo. Dios te puede limpiar de toda tu culpa pasada. Aceptá el perdón de Dios. Te deja nuevo.
REFLEXIÓN – Renovate con el perdón de Dios.

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