15 de noviembre – Nublado

“Aconteció que estando Josué cerca de Jericó, alzó los ojos y vio a un hombre que estaba delante de él, con una espada desenvainada en su mano. Josué se le acercó y le dijo: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?” Josué 5:13 (RVR)
Josué estaba preocupado. Ya estaba frente a Jericó. Hacía muy poco tiempo que había reemplazado en el liderazgo del pueblo al más grande de los caudillos de la historia. Le pesaba el cargo. Ya habían cruzado milagrosamente el río Jordán. Y tenía que diseñar un plan de ataque para conquistar a la ciudad más poderosa y mejor amurallada del país. Sólo tenía un grupo de ex esclavos que jamás habían entrado en combate. Tenía razones de sobra para estar preocupado.
Ahí estaba Josué, solo y con la cabeza gacha por el peso de los problemas. Estaba mirando al piso. Por lo general, cuando estamos preocupados, bajamos la cabeza y miramos más el suelo que el cielo. Se frunce más el ceño y se sonríe menos. La muralla de Jericó parecía demasiado alta, y sus recursos demasiado pocos. Josué estaba sumido en sus pensamientos.
Tal vez fue su instinto de soldado, que siempre estaba alerta. Cuando percibió que había alguien más cerca de él, levantó la mirada y sostuvo con más firmeza su espada. Vio enfrente a otro hombre, con la espada desenvainada. No pudo reconocer a alguien de su ejército, y ante la duda, preguntó: “¿Amigo o enemigo?”
Estaba tan preocupado, que no pudo reconocer a Dios, teniéndolo enfrente. Tuvo que presentarse a sí mismo como el Príncipe del ejército de Jehová para que el conflictuado Josué saliera de su estupor y reaccionara. No era un soldado cualquiera, era Dios mismo quien venía a su encuentro. Y no podía verlo, porque la preocupación que tenía le nublaba los ojos. No se dio cuenta.
Hoy tenemos el mismo problema. Las preocupaciones que nos agobian nos hacen bajar el rostro y buscamos soluciones a nivel de la tierra. Nos afanamos buscando respuestas a preguntas complejas. Y la ansiedad nos nubla la vista. Dios te invita hoy a levantar la mirada, a despejar la mente, a volver a mirar al cielo para poder ver la Gloria de Dios.
En tu preocupación más intensa, Dios sigue teniendo el control. Él sigue siendo Soberano y Todopoderoso. Pero a veces no lo vemos. Hoy Josué te invita a que no cometas su error.
REFLEXIÓN – No mires nublado.

Related Articles