16 de Noviembre – Mejor


Mejor es la sabiduría que las armas de guerra, pero un solo error destruye mucho bien.” Eclesiastés 9:18 (RVR)
Mejor
Salomón contó una historia de un pueblo pequeño que es rodeado por un gran ejército. Estaba condenado a ser destruido, pero un hombre sabio, viejo y pobre, con su consejo logró liberar la ciudad y evitar el desastre. Termina la historia diciendo que la ciudad se olvidó de aquel hombre y no fue recompensado.
Las relaciones personales siempre son conflictivas. Aunque exista una perfecta comunicación y sean totalmente sinceros, como cada individuo tiene su formación, y criterios personales, es muy probable que en algún momento surja una discusión.
En un caso extremo, comenta Salomón que es mejor la sabiduría que la guerra. Hay una definición maravillosa de sabiduría que me dijo una vez una mujer muy sabia: “Es la capacidad de adaptarse”. No importa quién tenga la razón, no importa quién haya sido el primero en comenzar la discusión, Dios nos manda a ser sabios y a adaptarnos. Porque un error destruye mucho bien.
¡Cuántas relaciones se han roto por un error, por una palabra demás, por un comentario, por un gesto! Es cierto que para que haya pelea, siempre hacen falta dos, y se hace más problemático cuando hay terceros que toman partido.
El consejo más sabio es el que alienta a la reconciliación. El apoyo más inteligente no es consolar y justificar actitudes mezquinas, sino dar fuerzas para arreglar la diferencia. Si no tenemos la capacidad de hacer esto, como también dice Salomón: “Es de sabios callar”. Hay veces que es mejor hacer silencio que hablar porque hay palabras que son espadas, que en lugar de curar, lastiman, y lo que se dijo ya no se puede volver atrás.
Siempre hay tiempo para recomponer relaciones. Por más dura que sea la discusión, por más grave que sea el problema, si uno está dispuesto a dejar el orgullo de lado, es posible la reconciliación. El ejemplo máximo es Dios mismo quien se humilló hasta lo más bajo, solo para reconciliarnos con Él. Si Dios pudo hacer esto, nosotros también debemos. Antes de comenzar una guerra, recordá que un error puede destruir mucho bien. Actuá con sabiduría. Quizá no seas recompensado por las personas, pero de seguro agradará a Dios.
REFLEXIÓN – Pienso, luego actúo.

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