18 de Julio – Chisme


“El que anda en chismes descubre los secretos, no te entremetas pues, con el suelto de lengua.” Proverbios 20:19 (NVI)
Chisme
Hay veces que preferimos hacernos los sordos para no escuchar lo que tenemos que escuchar. Este es un consejo muy difícil de recibir. Frente a un consejo de esta naturaleza, generalmente tomamos una de estas dos actitudes.
O bien, nos hacemos los desentendidos, como si el asunto no tuviera que ver con nosotros. O le asignamos el problema a otra persona y nunca nos hacemos cargo de nuestro problema.
El inconveniente del chisme es un mal hábito en las iglesias. Todos se creen con derecho a hablar del otro hermano. Bajo el piadoso manto de “lo que digo es verdad, y solo para ayudar” estamos acostumbrados a sacarle el cuero a cuantos hermanos conocemos, y nos convencemos que no estamos haciendo nada malo. Eso es un peligroso y terrible error.
Hace poco escuché una frase muy sabia que dice: Aquel que habla con vos, va a hablar de vos. Por lo general, la persona con la que comentás las intimidades y acciones de otro, también va a hablar con terceros de tus intimidades y acciones.
Aunque sea aparentemente muy divertido y entretenido hablar de otros, la Biblia lo cataloga de pecado. El problema es que como es tan común, ya no lo consideramos así. Sino como un comentario sin intención. Frente a la opinión de Dios, tu comentario es pecado.
Es tan culpable el que habla como el que escucha, quien habla como quien pone el oído. Por eso recomienda el sabio de la antigüedad, alejarse de tales personas.
Puede ser que estés involucrado es este tipo de actitudes, puede que seas parte de los comentarios en la iglesia. Hoy Dios te llama a dejar este comportamiento y cambiar. No escuches comentarios de terceros.
Tenemos la obligación de respetar y hacer respetar el buen nombre de las personas importantes. Aquellos por los que Cristo dio su vida son los seres más importantes de la tierra. Su valor es igual al de la vida del mismísimo Hijo de Dios.
No hables de tus hermanos/as por quienes murió Cristo. No seas un factor de chisme. Dios exige la santidad también de tu boca y de tus oídos.
REFLEXIÓN – Para evitar el chisme hay que cerrar oídos y boca.

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