2 de enero – Fiel

“Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Acaso dice y no hace? ¿Acaso promete y no cumple?” Números 23:19 (RVR)
Qué bueno es saber que Dios cumple, que Él es fiel a pesar de nuestra infidelidad. Dios no es como nosotros, los hombres, que cambiamos la forma de pensar según nuestra conveniencia o según las circunstancias. Dios siempre se mantiene leal a Su Palabra. Él había dicho en la antigüedad que la paga del pecado es la muerte. Y como somos todos pecadores, estábamos condenados a morir, a estar lejos de Dios.
Es terrible la encrucijada divina. Por un lado está el amor incomparable e incondicional de Dios hacia el pecador (es decir, hacia vos y hacia mí) y, por otro lado, su permanente justicia porque detesta absolutamente el pecado. Justicia que no puede ser quebrada, que nos condena a una eternidad sin Dios.
Frente a semejante dilema, Dios obra de la única manera posible: Permite que Jesucristo mismo muera por todos y por cada uno de nosotros. Y de esa manera, nos reconcilia con Él nuevamente. Castigó con dureza y rectitud a Jesucristo para que vos y yo fuésemos salvados.
Es maravilloso pensar en el amor y en la justicia de Dios expresados de manera tan sublime en la cruz. Dios no cambia, se mantiene firme en sus principios aun al altísimo costo de haber consentido en que Cristo muriera para satisfacer Su justicia y poder salvarnos por amor.
Y si Dios actúa tan radicalmente en un asunto tan vital, también va a obrar de la misma forma en todo lo demás. Dios no es ambiguo, no modifica la manera de pensar o de actuar de acuerdo con las circunstancias o con los tiempos.
Dios no cambia, siempre es igual. Su amor, su cuidado, su paciencia, su bondad para con cada uno de nosotros permanece y no se agota, porque Dios no se agota. Si estuvo dispuesto a que Cristo muriera para salvarte, también te va a proveer de todas las cosas que necesites. Su amor no es limitado, es infinito.
Hoy es un muy buen momento para agradecerle por su fidelidad. Y para adorarle, porque Él es grande y siempre cumple. Es fiel y no cambia. Es fiel, aunque nosotros seamos infieles, aunque le fallemos cuando pecamos. Es perfecto y siempre lo va a ser.
REFLEXIÓN — Dios es fiel.

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