20 de Febrero – Marcha

«Todos los pueblos marchan en nombre de sus dioses, pero nosotros marchamos en el nombre del Señor, en el nombre de nuestro Dios, desde ahora y para siempre.» Miqueas 4:5
Marcha
Salieron hace poco dos películas del mismo director que cuentan la Batalla de Iwo Jima. Cada película relata la visión desde un ejército distinto. Del punto de vista de Estados Unidos, que venció en la batalla, y del punto de vista de Japón, que perdió la batalla. Pero hay algo que es común en ambas películas. Ambas muestran a cada ejército marchando detrás de su bandera.
Soldados con miedo, con orgullo, con dudas, con valentía, con desesperación, con voluntad, de edades distintas, por motivos distintos, con finales distintos, marchaban y peleaban bajo su bandera. Era lo que los unía, la razón para avanzar un paso más. Era el nexo que los identificaba para alcanzar su objetivo.
Marchaban detrás de su bandera. Cada ejército lo hizo así, desde que el hombre se hizo soldado. Siempre hubo una bandera para alinear a los soldados y guiarlos. La medialuna de los otomanos, el León de los cruzados, la Celeste y Blanca de Belgrano, el estandarte ateniense de Alejandro son solo algunas muestras de esta cultura de marcha.
Israel también la tenía. Pero durante muchos años, habían marchado detrás de guías equivocados. Habían seguido a dioses y culturas de los pueblos vecinos, se habían alineado detrás de banderas equivocadas y habían sufrido las consecuencias. Banderas de sus caprichos, sus deseos, sus intenciones, sus enojos los habían hecho marchar detrás de mentiras. Ahora Miqueas levanta otra bandera:
La bandera de la Verdad, para invitarlos a marchar detrás del Único y Verdadero Dios. Después de perder tanto tiempo, marchando sin sentido y sin dirección, ahora Miqueas los llama a alinearse detrás de Dios, para obedecer Sus Mandamientos.
Hoy ¿a quién estás siguiendo? ¿Quién dirige tu marcha? Cambiamos de dirección todo el tiempo y nos justificamos con argumentos que no convencen. Y la realidad es que como aquellos judíos en tiempos de Miqueas, a veces, perdemos el tiempo marchando detrás de algo que pensamos que es bueno, pero que en realidad no lo es.
Si Dios no dirige tu marcha, es una marcha equivocada. El Glorioso General de la Eternidad te invita hoy, una vez más, a alinearte detrás de Él, para avanzar en Su Reino. Vos elegís a quien seguir. Elegí bien.
REFLEXIÓN – Marchá bien, seguilo a Dios.

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