20 de Octubre – Crisis


En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré y Él oirá mi voz.” Salmos 55:17 (NVI)
20 de Octubre – Crisis
En estos tiempos donde por el cambio de gobierno, la situación nacional está complicada en lo económico, social y político, todos hablan de crisis. Cuando estamos pasando por un momento difícil, oramos mucho. Generalmente pedimos insistentemente por nuestro problema, hacemos como el salmista que clamaba todo el día por su dificultad. Cuando oramos, tenemos la seguridad que Dios nos oye. No porque seamos importantes o porque lo merezcamos, sino porque Él lo prometió, y por eso estamos confiados. Tenemos la seguridad de que orar sirve. Pero el problema se agrava cuando pasa el tiempo y no hay solución. Cuando a medida que pasan los días no encontramos salida, uno comienza a desanimarse.
También pasa que cuanto más larga es la prueba y más tiempo estamos bajo presión, tanto más se incrementa la duda. Ya no estamos tan seguros de la eficacia de la oración, pensamos que Dios está muy lejos y todo se hace más difícil. Escuché una canción que dice esta frase: “aunque la duda me atormente, yo no confío con la mente, lo hago con el corazón”. Es justamente lo que pensaba el salmista. Contra toda lógica, está el poder de Dios. Cuando las cosas parecen imposibles, Dios puede hacerlo posible.
Esa es justamente la fe que tenía el salmista, un hombre común que había aprendido a confiar en Dios y a pedir con fe. Cuanto más tardaba Dios en responder, tanto más oraba y su fe no se debilitaba. Se obligaba a confiar más en Dios, y a esperar la respuesta. No importa que las circunstancias sean desfavorables, o que el problema que tenemos venga de varios años. No importa que estemos tristes o desconsolados, que sintamos que Dios no nos escucha o no le interesa nuestra angustia. No importa que no haya ninguna posibilidad de mejora en el futuro, y que todo sea incierto. La lógica no siempre tiene razón.
Dios sigue estando cerca, Dios sigue escuchando, Dios nos sigue amando. Dios desea que tengamos fe, y fe es creer sin ver, es confiar aunque no haya ninguna razón para confiar. Porque Dios siempre escucha, Dios siempre responde (aunque no con la velocidad que uno desea) y siempre tiene un plan de amor para cada hijo.
Hoy es un precioso día para agradecer a Dios que siempre escucha, aunque a veces dudemos.
REFLEXIÓN – No dudes, confía.

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