23 de Octubre – Privilegio


Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has actuado; si hubieras guardado el mandamiento que Jehová, tu Dios, te había ordenado, Jehová habría confirmado tu reino  sobre Israel para siempre.” 1 Samuel 13:13 (RVR)
Privilegio
Hoy está de moda que cada uno haga lo que quiera. Es común ser terco, caprichoso y obstinado. Saúl era así. A pesar de conocer la voluntad de Dios y saber distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, terminó haciendo lo que quería (lo incorrecto).
Es cierto que no era una situación fácil. Samuel le había dicho que esperara con su ejército 7 días, que iría para hacer el sacrificio y encomendar la batalla a Jehová. Pero el tiempo pasaba y Samuel no aparecía. Podían ver el poderoso enemigo que se paseaba ansioso por atacar, y los israelitas comenzaron a desertar. Saúl no podía evitar lo que sucedía, y cuando ya el plazo que había dado Samuel había expirado, decide hacer algo para prevenir un problema, y ofrece un sacrificio.
Mientras estaba haciendo el sacrificio llega Samuel, y pronuncia la sentencia del texto. La ley exigía que solamente un sacerdote y de la tribu de Leví ofrezca sacrificios.
El fin no justifica los medios, y cada vez que elegimos actuar en contra de la Palabra de Dios estamos pecando. Aunque el motivo sea muy loable, no podemos desobedecer a Dios. Esto fue justamente lo que hizo Saúl, y Dios por ello lo desechó. En este mundo agresivo y veloz que vivimos, Dios nos llama a reflexionar y meditar cada elección. Necesitamos aprender a escuchar, cambiar la terquedad de hacer la de uno, por la capacidad de aceptar el consejo de Dios.
Por muy Rey o Presidente o Pastor que uno sea, si no obedece a la Palabra de Dios, cae en la obstinación y en el pecado de desobedecer a su Señor. Dios no tiene preferidos ni malcría hijos caprichosos. Alejarse de Dios es alejarse de Su Bendición. Saúl sufrió las consecuencias de sus malas elecciones. Perdió el reino, perdió la paz interior, perdió la compañía de su amigo Samuel y perdió la bendición.
Fue un costo demasiado alto para Saúl. Es mucho más sabio ser dócil y obediente aunque las circunstancias sean difíciles y desesperantes. Aunque todo esté mal, Dios nos llama a obedecer y ser fiel. Dejemos de ser porfiados y tercos y confiemos en Dios.
REFLEXIÓN – Obedecer tiene sus privilegios.

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