25 de junio – ¿Por qué?

“Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos, afirma el Señor. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes.” Isaías 55:8 y 9 (NVI)

Nos habíamos preparado para la operación de cadera de Juampi durante meses. Era una carga muy pesada de llevar cada día y todo lo que anhelábamos con Miri era que la operación se realizara y saliera todo bien. Queríamos que ya estuviera terminada. La espera te mata y te angustia. Desde hacía un mes, estábamos cuidando a Juampi para que no se enfermara ni engripara. Pasamos el mes más frío del año sin inconvenientes. El gordito hizo sus actividades cotidianas sin problemas y sin enfermarse. Un titán.
Pero tres días antes de la operación comenzó con tos. Finalmente, consultamos al pediatra quien nos dio el diagnóstico. Neumonitis. No era grave, pero necesitaba un tratamiento con antibiótico durante diez días. Consultamos con el cirujano y con el anestesiólogo y ambos coincidieron en que debía suspenderse la operación. Con este cuadro, era riesgoso el pos operatorio. Por el bien de Juampi era más seguro postergarla.
Pero la postergación fue un mazazo en mi ánimo. Todo este tema es una carga muy pesada de llevar, que nos agota y nos angustia muchísimo. Necesitábamos que terminara, para encontrar alivio. Y yo no entendía por qué Dios permitía estas “desprolijidades”. ¿No era más sencillo que Juampi no se enfermara? No era tan difícil para Dios evitar que el gordo se pescara neumonitis. Él puede hacer cualquier cosa, porque es Todopoderoso.
Y me enojé por la postergación de la operación. Hasta que, conversando con Miri, me hizo notar este texto. Dios tiene otra manera de pensar. Sus pensamientos son mucho más altos que los nuestros. Él sabe por qué sucede cada cosa y para cada acontecimiento, tiene una razón. No hay posibilidad alguna de comprenderlo, simplemente porque no tenemos la mente de Dios. Jamás podremos pensar igual ni abarcar todo lo que Él considera, porque Dios es eternamente superior.
Y si Él permite que la operación de Juampi se postergue por su neumonitis, una razón de peso debe tener. Hoy no puedo verla, me duele, me angustia y me desespera. Pero Dios sabe el por qué. No es un Dios caprichoso. Es el Dios de Amor. Así que intenté cambiar mi manera de ver esa situación, para no estimarla desprolija, sino como una oportunidad.
Si hoy no entendés lo que te pasa, no desconfíes de Dios. No vas a poder entenderlo, pero seguramente, hay una muy buena razón.
REFLEXIÓN – Dios sabe el por qué.

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