25 de Mayo – Temeré

“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de
mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?” Salmo 27:1 (NVI)

Hoy se celebra en la argentina el 202 aniversario de la revolución de mayo, el momento histórico cuando un grupo de criollos decidió independizarse de la monarquía española y formar el primer gobierno patrio. Cuentan los historiadores que un año antes, en 1809, para la misma época hubo un levantamiento similar en Bolivia, pero fue rápidamente eliminado. Los revolucionarios fueron ahorcados y la revolución murió con ellos.

Sin embargo, en una carta dejada antes de morir, uno de ellos escribió: Esta es la semilla de la revolución, podrán matarnos a nosotros, pero ya está sembrada, pronto dará sus frutos. Un año más tarde, algunos criollos imitaron aquella gesta. Había miedo del futuro. No sabían qué podría llegar a pasar, ni las consecuencias de sus actos, pero siguieron adelante.

La pasión por la libertad fue mayor que el temor a la represalia de los realistas. Y comenzó la gesta de mayo. No se puede no tener miedo, pero sí se puede dominarlo. Quien no tiene miedo es un inconsciente que no comprende el peligro. David conocía el miedo. Soldado de cientos de batallas, sabía bien la adrenalina que era producida en el combate cuerpo a cuerpo. No tener miedo era tonto, porque la amenaza era constante y temible. Pero este hombre estaba confiado.

Sin importarle cuán peligroso o imponente fuera su enemigo, ni cuán angustiante fuera su problema, este soldado curtido por tantas guerras, podía exclamar confiado ¿a quién temeré? Dios es mi luz y mi salvación. Es quien ilumina con Su claridad mi vida para indicarme el camino correcto y evitar que tropiece. Es la salvación oportuna para cuando atravieso momentos de peligro y de dolor. Es quien me rescata del pozo de la desesperación y de la angustia de mis problemas.

Dios es el baluarte de mi vida, la muralla de contención para todos los ataques, la roca segura en la que me encuentro protegido, Él es quien me cuida. Dios está conmigo. No hay ningún miedo que pueda vencerme. No voy a temer.

Hoy David nos desafía a vencer nuestros miedos, y a dejarnos sostener por la seguridad de Dios. ¿Qué cosas te amedrentan? ¿A qué le tenés miedo? Dios es tu luz y tu salvación, Dios es tu gran baluarte. No temas.

REFLEXIÓN – No le digas a Dios cuán grande es tu problema, decile a tu problema
lo grande que es Dios.

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