26 de Enero – Escuchá

“Huye el malvado sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león.” Proverbios 28:1 (RVR)
Escuchá
Contaban que en una ciudad, 10 ejecutivos muy importantes, directivos de empresas muy prestigiosas, con familias ejemplares y una trayectoria de vida, recibieron una nota anónima que decía: “Huye, todo fue descubierto”.
A la mañana siguiente, ninguno de los 10 estaba en la ciudad. La conciencia es una fuerza temible. Es cierto que a veces vemos personas que hacen cosas terribles sin que se les mueva un pelo. Vemos por la televisión ladrones que toman rehenes y luego los matan, madres que abandonan bebés, jóvenes que van al colegio con armas y disparan sin sentido. Y parece ser que no tienen conciencia.
Pero la realidad íntima de cada persona es muy distinta a lo que se muestra. Y siempre la conciencia nos llama la atención. Nadie puede escapar de su voz.
Por eso la reflexión del sabio. Porque cuando uno actúa mal, siempre está a la defensiva, siempre espera que alguien lo ataque, siempre se está cuidando. Y no es necesario cometer una falta gravísima.
A veces alcanza con hablar mal de un hermano de la congregación para que después actuemos “con cola de paja”, y tratemos de esquivarlo. O que le tengamos envidia a otro, para que la voz de la conciencia nos llame la atención.
En el hijo de Dios, este llamado se ve potenciado por el Espíritu Santo. Todos los hombres tienen conciencia, y los que somos hijos de Dios tenemos además a la tercera Persona de la Trinidad, que vive en nosotros y amplifica el llamado de atención, es quien incrementa el llamado de la conciencia.
Es quien enciende la luz roja de advertencia cada vez que estamos por cometer un pecado, y fallarle a Dios. Siempre está atento para avisarnos, pero lamentablemente, algunas veces no queremos escucharlo y pecamos. Y cuanto más pecamos, menos lo oímos. Su llamado de advertencia es cada vez más suave, no porque Él pierda su fuerza, sino porque nosotros no le damos cabida y lo ignoramos.
Solo quien vive cada día en santidad, está tranquilo, como un león. Nunca vi ningún documental donde el león escapa de algún animal. Siempre está tranquilo. Igual que el cristiano que actúa siempre bien. No tiene reclamos de su conciencia, porque está limpio.
REFLEXIÓN – Nadie escucha tu conciencia, solo vos y Dios.

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