18 de marzo – Conciencia

«Pero yo estoy a punto de caer y mi dolor está delante de mí continuamente. Por tanto, confesaré mi maldad y me entristeceré por mi pecado.» Salmos 38:17-18 (RVR)

Vemos con creciente preocupación, que cada vez hay menos conciencia. Las personas actúan sin importales las consecuencias de sus actos. Y no hay ningún remordimiento por las malas acciones. A nadie le importa nada. Sólo se vive el presente. Los delincuentes son cada vez de menor edad y cada delito es una amenaza de muerte. Ya no sólo es robar, sino que te lastiman y hasta te matan para robarte, aunque no te resistas al asalto.
Los valores están cambiados, y las personas que no son delincuentes, sino «aparentemente normales», ya toman como propias y aceptables las conductas que están en contra de las verdades de la Biblia. En el presente, mentir, traicionar, engañar, ser infiel, tener sexo fuera del matrimonio, leer revistas en privado que no leeríamos frente al pastor, hacer una doble vida, es moneda corriente. Se muestra una cara en la iglesia y otro en la vida cotidiana. Y la lista sería interminable.
Claro, que lo que vemos en el otro como una falta grave y un síntoma de hipocresía, en nosotros está justificado. Y desarrollamos una enorme capacidad para defender lo que hacemos, aunque sea pecado.
El salmista nos propone mirarnos con honestidad, y enfrentar nuestros actos con la verdad inmutable de la Biblia. Frente a Dios, no hay ambigüedades, no hay grises. O es pecado o está bien. Puede ser que ya no te entristezca cometer algún pecado, porque se ha transformado en algo habitual el hacerlo. Y lo común va limando la conciencia, al punto de que es posible que de tanto autojustificarte, creés inclusive que lo que hacés no es pecado.
Dios te pide que examines tus acciones, dichos y pensamientos a la luz de la Santa Biblia, y que con honestidad revises tu vida. El dolor del salmista por sus errores era producido por la conciencia de haberle fallado a Dios porque tenía presente cuáles eran sus exigencias, y en qué cosas le había fallado.
Hoy, es el mejor momento para tomar conciencia. Hoy, es el mejor momento para arrepentirte de tus pecados cotidianos, que aunque te parezcan chiquitos para Dios son sólo pecados. Hoy, es tiempo de entristecerte por tus faltas.
REFLEXIÓN — Para tener conciencia, hay que hacerse un examen a conciencia.

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