26 de Octubre – Contesta


Isaac oró a Jehová por su mujer Rebeca, que era estéril, lo aceptó Jehová y Rebeca concibió.”  Génesis 25:21 (NVI)
Contesta
Cuánta historia resumida en tan pocas palabras. Génesis se caracteriza por eso. Detrás de esta frase hay una vida triste. Para la mujer era fundamental tener un hijo, pero Rebeca era estéril. Seguramente podía ver a las otras madres del campamento jugando con sus hijos, dándoles de comer, y cada día sentir el peso de no poder quedar embarazada sería más denso. La comparación la estaba matando. Era terrible tener que soportar su problema sola, y encima cada vez que hablaba con alguna vecina, el problema se agravaba.
Isaac también padecería, sin poder consolar a su esposa. Por más palabras y abrazos que le diera, nada podía suplantar a un hijo. Cada día 28 era un calvario, la tristeza se adueñaba de la carpa de Isaac, y nada podía sacarla. El escritor no dice cuánto tiempo oró Isaac por su mujer, pero dice que en un momento, Dios aceptó el pedido de Isaac y Rebeca quedó embarazada.
Sin embargo, se podría cuestionar la oportunidad del embarazo. Quizá no era necesario esperar tanto, sufrir tanto. Si Dios es tan poderoso para hacer fértil el vientre estéril, podría haberlo hecho antes.
Pero Isaac no cuestionó el tiempo de Dios, simplemente lo aceptó porque entendió que Dios es Soberano y tiene sus tiempos. Es muy difícil ponerse en la piel de Isaac y Rebeca para entender sus sentimientos, pero seguramente en tu vida habrás tenido momentos de dura espera, o quizá los tengas ahora. Quizá estás suplicando por algo que no aparece, estás esperando y no ves respuesta, y tenés la misma tristeza que tenían ellos, que nada parece calmarla.
Recordá que Dios es Soberano, la espera puede ser muy dura, pero hay un plan. Tiene un propósito, aunque no lo veas. Dios quiere tu bien y a su debido momento va a darte el pedido de tu corazón. Todo lo que Dios hace con vos, es porque te ama y no para hacerte mal. No se puede apurar la mano de Dios, pero cuando la abre derrama bendiciones. No te canses de orar, quizá no obtengas la respuesta que estás deseando, ni en el tiempo que querés, pero cuando Dios responde una oración, siempre es la mejor respuesta.
REFLEXIÓN – Ninguna oración deja de ser contestada por Dios.

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