26 de Septiembre – Camino

“Procurad, sin embargo, los dones mejores. Ahora yo os muestro un camino mucho más excelente.” 1 Corintios 12:31
Camino
La iglesia de Corinto era muy especial. Por lo que comenta Pablo en sus cartas, tenía todos los dones posibles. No se hace referencia de algo así en las demás iglesias del Asia Menor. Tal vez también tuvieron esos dones, pero no quedó un registro de ello en la Biblia.
Sin embargo, Pablo dejó bien en claro la multitud de dones que había en esa iglesia, y se podría suponer que habiendo tantos, Corinto era una iglesia ejemplar. No es fácil encontrar una iglesia ejemplar, porque como está formada por personas, siempre hay temas para solucionar. Pero cuanto más espiritual sean los miembros de una iglesia, menores serán los problemas que hay que arreglar. Es una regla divina.
A pesar de tener tanta actividad, tantos líderes, tantos dones, la iglesia de Corinto era una iglesia carnal y con grandes problemas. En lugar de ser una iglesia ejemplar, pasó a la historia como la iglesia con más problemas personales de todo el Asia Menor.
Problemas de adulterio e incesto, divisiones, envidias, orgullo, carnalidad, celos, mentiras, desorden, eran temas de moneda corriente en esta iglesia. Y aunque debería tener líderes sólidos y maduros quienes ejercerían sus dones para el beneficio del crecimiento de la iglesia, encontramos a los corintios, estancados y peleando por cada tema, defendiendo sus pecados, y tratando de mostrarse como más importantes que los demás.
Por eso Pablo les propone, después de ordenar un poco la administración de los dones, un camino que el llama “más excelente”. No es que ejercitar un don sea malo, todo lo contrario, es una obligación de cada hijo de Dios. Pero hay algo que es superior a eso, y que a la vez es la base para ejercitar cualquier don. El camino del amor.
Sin importar cual sea tu ministerio o tarea en la iglesia, que función estés cumpliendo, que don estés desarrollando, la base para hacerlo y la metodología para llevarlo a cabo, debe ser siempre el amor. Si no aplicás esta regla, todo lo que puedas hacer no sirve. No hay actividad que pueda reemplazar el amor.
El ejemplo máximo siempre es Dios. Su actividad para salvarnos fue la consecuencia de su amor para cada uno de nosotros. Hoy Pablo nos invita a repensar nuestra actitud. Viví con amor.
REFLEXIÓN – ¿Qué camino seguís?

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