31 de Mayo – Preferencia

“Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo.” Gálatas 1:10 (RVR)
La vida de ministerio del apóstol Pablo fue, sin lugar a dudas, ejemplar. No se encuentra registrado en la Biblia ni en la historia otro hombre que con tanta pasión y tenacidad haya predicado el evangelio fundando iglesias y edificando la vida espiritual de los hermanos.
En la cárcel, junto a un río, en la sinagoga, en el areópago, en la plaza del pueblo, al soldado que lo tenía encadenado a su brazo, nunca paraba. Toda el Asia Menor recibió su visita y disfrutó de su pasión por levantar iglesias donde no había ninguna. Incansable. Y cuando estaba encarcelado, se dedicaba a escribir para alentar a los que estaban libres. Un hombre de Dios, un modelo a seguir.
Sin embargo, fue muy resistido en su época. Cuestionado por los fariseos y religiosos, cuestionado por los judíos cristianos, cuestionado en las iglesias que él había fundado.
Es por eso que llega a un punto en que a los cristianos de Galacia les tiene que decir: “No busco la aprobación de los hombres sino de Dios”. Pablo sabía que era imposible agradar a todos, porque el ser humano es crítico y envidioso por naturaleza y tiene un gen de maldad que lo motiva a buscar problemas. Las críticas llovían sobre Pablo. Venían de personas que no llegaban a hacer ni el 5% de lo que él hacía en una semana, pero se creían con el derecho de cuestionarlo.
En lugar de ayudar y aliviar la carga, se esforzaban caprichosa y egoístamente en generar más problemas. Nunca se tiran piedras al árbol que no tiene frutos. Siempre se cascotea al que sí los tiene. Pasaron dos mil años y muchos siguen actuando igual. Criticones, envidiosos, problemáticos quejosos, pero vagos, porque lejos de hacer sólo hablan.
Ahora, leer en la Biblia las cartas de Pablo nos alienta a hacer dos cosas: Primero a no imitar esa conducta. Dios la condena y la detesta. Dios te llama a sumar, no a criticar.
Y segundo, si hoy sos blanco de este tipo de violencia, Pablo te recuerda que Dios quiere fortalecerte. Estás en el buen camino, porque nunca se critica al que se queda sentado, sino al que da frutos.
REFLEXIÓN – Elegí con quien quedar bien.

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