27 de Febrero – Cuidador


“Los hijos de mi madre se enojaron contra mí, me pusieron a guardar las viñas, más mi viña, que era mía, no guardé.” Cantares 1:6 b (RVR)
Cuidador
La mayoría concuerda que esto se puede aplicar tanto a la historia verídica de la morena (que descuidó su viña y la echó a perder) como a la vida matrimonial y familiar. Y quedó como un recordatorio para que cada uno se haga cargo primero de su familia.
Nadie puede discutir el valor enorme del ejemplo de Moisés. Un hombre que fue el líder de todo un pueblo, que vio a Dios de espalda. Sin embargo, al leer el libro de Jueces vemos que el nieto de Moisés es el promotor de la construcción de una estatua y de alquilar a un levita para que haga de sacerdote en su casa, y adore a esa estatua. Algo que Dios prohibió terminantemente.
¿Cómo es posible que un hombre tan exitoso y ejemplar tenga un nieto que actúe tan mal y sea abiertamente contrario a Dios? La respuesta la da la morena de Salomón, cientos de años después. El hombre que guió a todo un pueblo, le enseñó los principios de Dios y sus mandamientos, no tuvo el cuidado de hacerlo con su familia.
Seguramente estuvo tan ocupado con tantas responsabilidades, con tantos trabajos y decisiones, que postergó a su familia, y las consecuencias se vieron dos generaciones después. Dios nos llama a ser sabios y a cuidar Su Iglesia. Y la primera iglesia es la familia, el grupo más íntimo: la mujer, los hijos. Dios nos manda a que amemos, cuidemos, protejamos y le dediquemos tiempo a la familia. Que nos divirtamos con ellos.
Ningún extremo es bueno. Hay quienes por la familia dejan de asistir a la iglesia, o porque vino un pariente a saludar, o porque se fueron a pasear, o porque la nena está enferma (aunque pueda ir al colegio).
Este tipo de actitudes son muy comunes y tan perjudiciales como la de aquel que por estar tan involucrado en la iglesia, se olvida de cuidar su viña, de salir con su mujer o de ver el cuaderno del colegio de su hijo.
El sabio es el que mantiene el equilibrio y le da a cada cosa el tiempo necesario. Hay tiempo para Dios, tiempo para la familia, tiempo para la iglesia. No podemos dejar nada de lado.
REFLEXIÓN – No seas un cuidador descuidado.

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