3 de Noviembre – Intolerancia


“No destruyamos la obra de Dios por causa de la comida.” Romanos 14:20 (NVI)
Intolerancia
Si había algo que preocupaba a Pablo, era justamente la armonía en la Iglesia. Hoy parece algo de poca importancia, pero para la iglesia de ese momento era un tema terrible el de la comida.
La realidad era que la gran mayoría de los primeros cristianos eran judíos, hombres que habían vivido y heredado una serie interminable de normas y reglamentos para vivir, dentro de los cuales estaban las prohibiciones de comer carne de reptil o de cerdo.
El cristianismo trae la libertad de estas normas, y aquellos que recibían a Cristo se encontraban con una nueva regulación para sus vidas. Ya no existían tantas leyes prohibitivas, había un concepto basado en el respeto y en el amor.
Y era inevitable el choque en la iglesia entre ambas posturas. Por un lado los judíos que se habían formado con la rigurosa ley de Moisés, que mantenían sus costumbres; y por otro los gentiles, que se negaban a cumplirlas, y las criticaban.
Pablo en todo momento sostiene la necesidad de conciliar. De no actuar con dureza, de no criticar, ni menospreciar, ni censurar la actitud del otro, sino de buscar lo mejor. Y termina el tema con este texto magistral. No podemos destruir la obra de Dios por una discusión de comida. Que cada uno actúe con santa conciencia.
Hoy son otros los temas que discutimos, y también hay posturas más abiertas y más cerradas donde cada uno tiene su razón. Y hay tanta intolerancia como en los tiempos de Pablo. Nadie habla de cambiar la doctrina porque la doctrina no se negocia. Pero hay costumbres que generan discusión. Debemos aprender a escuchar, y a no creer que nuestra posición es única. Hay tradiciones que fueron buenas en su momento, pero que cumplieron un ciclo.
Nadie en su cabal juicio podría decir que usar la radio para predicar el evangelio está mal. Sin embargo, no se menciona la radio en la Biblia y es un método más para lograr el fin de evangelizar. Es tiempo de abrir la mente, de ser más creativos, y con respeto y decisión, usar los mejores medios para los mejores fines.
Cualquiera sea el motivo de la diferencia de opiniones: NO DESTRUYAMOS LA OBRA DE DIOS.
REFLEXIÓN – La intolerancia es mala consejera.

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