31 de Mayo – Inoportuno


Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret. Cuando le reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra y trajeron a Él (Jesús) todos los enfermos, y le rogaban que los dejara tocar solamente el borde de su manto. Y todos los que le tocaron quedaron sanos.” Mateo 14:34-36 (NVI)
Inoportuno
Mateo nos muestra en pocas palabras, que la grandeza y el amor de Jesucristo no tiene límites ni fronteras. Y  nos habla claramente de cómo es Jesús.
Genesaret era una región gentil al norte de Galilea. Un lugar donde los judíos no iban, pero Jesús fue para pasar un tiempo tranquilo y descansar de las presiones de la gente, de las acusaciones de los fariseos, y por sobre todo, un tiempo para dedicarle a sus discípulos y prepararlos para el momento de la cruz.
Por eso fue a un territorio extranjero. Era imposible hacer todo eso en la superpoblada Galilea. Pero cuando llega a esta tierra, alguien lo reconoce y corre la noticia, entonces le traen a todos los enfermos disponibles.
No supieron respetar la privacidad del Señor, ni tampoco le dieron tiempo para descansar. Invadieron su intimidad, rompieron la tranquilidad que estaba deseando, y lo forzaron a involucrarse con ellos. Si alguien nos llama por teléfono a las tres de la mañana ni lo atendemos, y nos molestamos porque nos despertó. A los inoportunos les escapamos, porque siempre molestan.
Pero Jesús en lugar de enojarse y en lugar de sentirse molesto, sanó a todos sin ningún reproche. Los sanó con el mismo amor como lo hizo con el primer leproso que curó, con la misma dedicación y cuidado de siempre. Jesucristo no es como nosotros. Él nunca está demasiado cansado, ni demasiado ocupado, ni con demasiadas responsabilidades como para no darnos el tiempo y el cuidado que pretendemos.
Él siempre está dispuesto a resignar su derecho al descanso para atender la necesidad de algún desvalido. Siempre está dispuesto a dedicarnos algo de tiempo, aunque no lo merezcamos.
¡Cuánto debemos aprender e imitar a Jesucristo! Nuestras iglesias serían muy diferentes si actuáramos como Él, si tuviéramos la flexibilidad de Cristo para ver la necesidad del otro. Si estás necesitando algo, Jesucristo está disponible las 24 horas. El te ama y te cuida, nunca duerme, siempre está atento.
¡¡¡Gracias Dios por Jesucristo!!!
REFLEXIÓN – No hay inoportunidad para el amor de Jesús.

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