11 de Febrero – Imitadores


“¿Se olvida la virgen de su atavío o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días.” Jeremías 2:32 (NVI)
Imitadores
Hace un tiempo volvimos a ver con Miriam, mi mujer, el video de nuestro casamiento, y volvimos a emocionarnos. Fue un momento maravilloso y muy  especial. Y si bien lo tenemos siempre presente, verlo de nuevo nos hizo mucho bien.
Es muy difícil que alguien se olvide de un momento así. Sin embargo, hay quienes se olvidan. Quizá porque los días que vinieron después de la boda no fueron tan buenos, quizá porque otras cosas se interpusieron en esa relación; la cuestión es que hay muchas parejas que prefieren olvidarse de ese momento.
Y debe ser terrible para aquel que tiene un hermoso recuerdo, que su pareja no sienta lo mismo. Debe ser muy doloroso ver que para uno es muy especial y para el otro es intrascendente.
¡Cómo se debe sentir Dios cuando nos olvidamos de Él! Este texto de Jeremías refleja el corazón triste de Dios, dolido por la indiferencia de su pueblo. Dios había colmado de bendiciones a Israel y el pueblo se empeñaba en darle la espalda, en servir a otros dioses.
Hoy no adoramos a Baal ni nos inclinamos ante una estatua de madera o piedra, pero muchas veces le damos la espalda a Dios, elegimos mal, no le damos el primer lugar, consideramos más importantes otras cosas.
Muchas veces son cosas legítimas y valederas. Pero si ocupan el primer lugar en nuestra vida es porque están mal ordenadas las prioridades. Está muy bien darle importancia a la familia, al estudio, al trabajo, a la diversión; pero si ocuparnos de alguna de estas cosas nos va a hacer dejar de orar o  no tener tiempo de leer la Biblia, entonces elegimos mal.
A veces queremos compensar activismo por espiritualidad. Y pensamos que por estar en muchas actividades de la iglesia, dejamos a Dios contento. Dios quiere antes que nada, una vida de obediencia. Dios espera que le demos el primer lugar en cada decisión. Cuando tuvo que darnos, Él nos dio lo mejor. Ofreció a Jesucristo para salvarnos, nos regala el cielo, nos ofrece sus múltiples bendiciones. Y espera que  actuemos de la misma manera.
Hoy, antes de decidir, recordá lo bueno que Dios es y no olvides de actuar igual.
REFLEXIÓN – Sed imitadores de Dios como hijos amados.

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