11 de Marzo – Carga

“Y tú Salomón, hijo mío reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo generoso; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tu le buscas, lo hallarás, pero si lo dejas, él te desechará para siempre.” 1 Crónicas 28:9 (RVR)

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David estaba llegando al final de sus días. Su reinado había sido exitoso y ahora estaba viejo e iba a dejar el trono. Había cumplido 40 años en el trono y el pueblo estaba muy satisfecho con su reinado.

Su joven hijo Salomón era el designado para sucederlo. Y en comparación al sabio y valiente David, su hijo parecía inexperto, pequeño y no tenía experiencia. Siempre es difícil suceder a alguien, y mucho más cuando esa persona se desempeñó con excelencia en el mismo cargo.

Debía reemplazar a un gigante, a un hombre ejemplar. Tenía que dirigir una nación difícil, rebelde y terrible. Parecía mucho para sus jóvenes hombros. El peso de la comparación era enorme.

Casi podemos imaginar a David abrazándole con cariño mientras le da este consejo excepcional. Un consejo que traspasa el tiempo y es permanente hoy en nuestro siglo XXI. No importa cuán difícil sea la tarea que debemos enfrentar o lo complicado del trabajo a realizar, no importa los problemas que surjan o los inconvenientes que sucedan, el secreto del éxito es volver a Dios. Si ponemos en primer lugar a Dios y deseamos agradarlo en todo, el resto será fácil.

No es una licencia a la irresponsabilidad el dejar el trabajo en manos de Dios. Es un llamado a la tranquilidad. Dios espera que realices tu mejor esfuerzo para cumplir la tarea y siempre está al lado tuyo para ayudarte.

Dios lo sabe todo y conoce tu necesidad. Sabe que necesitás de Él para poder realizar cualquier empresa. El Señor sabe de tu debilidad y te anima a confiar en Él para que te esfuerces en la tarea que tienes por delante.

No es momento de achicarse ni de bajar los brazos. Es hora de usar tu mayor esfuerzo apoyándote en la fuerza de Dios. Es mejor confiar en el Señor que lo sabe todo.

Hoy dejemos ese caso que nos agobia en sus manos. Trabajemos con Dios y las personas adecuadas para un servicio eficaz.

REFLEXIÓN – Hoy dejo esa carga en el Dios que todo lo sabe y puede.

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