13 de diciembre – Garantía

“Hasta vuestra vejez yo seré el mismo y hasta vuestras canas os sostendré. Yo, el que hice, yo os llevaré, os sostendré y os guardaré.” Isaías 46:4 (RVR)
La estabilidad es un concepto que está desactualizado. Cuando mis abuelos trabajaban, era habitual jubilarse en la empresa donde uno había comenzando a trabajar. Las empresas duraban mucho más tiempo, y los puestos de trabajo también. Hoy con la globalización, las empresas cambian de dueños en cuestión de minutos, quiebran, desaparecen o son compradas por otras, y el personal es reemplazado como quien cambia una remera. Difícilmente, se pueda garantizar la estabilidad en un mundo tan cambiante.
Sucede lo mismo con las amistades, con los gustos, con la diversión, con la lectura. Todo cambia rápidamente. Ni que hablar de la electrónica, donde los avances son tan rápidos que nunca podés estar en la vanguardia. Porque apenas compraste la última versión de algo, ya están promocionando una versión mejorada. Todo cambia.
Nos habituamos a esos cambios y nos parecen normales. Por eso es que la promesa de Dios resuena tan atractiva en estos tiempos. A una sociedad sin esperanza ni futuro, a un pueblo derrotado y sin ánimo Dios les promete que será siempre el mismo. Y que aún cuando peinen canas, su mano jamás los dejaría abandonados. Más allá de los errores y pecados del pueblo, de los enojos divinos, de los fracasos humanos, Dios prometió que el paso del tiempo no iba a oxidar su promesa. Él sigue siendo el mismo, no cambia, y su amor es permanente y perdurable.
Dios también te promete hoy a vos, que te va a llevar, te va a sostener y te va a guardar. Jamás te va a dejar caminar solo, excepto que vos quieras dejarlo. Y aún en esos momentos, su compañía silenciosa será tu sombra permanente. Dios no se va, Dios no se aleja, Dios no cambia. Prometió sostenerte y va a hacerlo.
No importa cuán pesada sea tu carga, ni cuán solitario te sientas. No hay problema que Dios no pueda levantar, nada es demasiado para Él. Y prometió sostenerte. La mano poderosa de Dios está detrás de tu vida. Esa es tu garantía de seguridad. No hace falta nada más. Podés estar tranquilo, porque Dios no cambia.
REFLEXIÓN – Dios es tu garantía de cumplimiento.

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