17 de julio – Protección

“Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.” Isaías 46:4 (NVI)
Se está dando un fenómeno bastante singular en Argentina. Cada vez se producen más robos a personas de la tercera edad. Los ladrones, más violentos y más sádicos a medida que pasan los años, se aprovechan de los ancianos porque no tienen fuerza para defenderse y los golpean exigiéndoles dinero y joyas. No importa cuánto dinero les entreguen, los delincuentes siempre terminan golpeando más de la cuenta. No hay respeto por los mayores. Son carne de cañón.
Si bien es un problema de todos los tiempos, parece que en este siglo XXI, de tantos avances tecnológicos y progresos, la humanidad ha perdido el respeto por sus mayores, el cuidado de aquellos que nos enseñaron. Se desprecian las canas, se desecha a las personas mayores. Una persona con 45 años ya es vieja para el mercado laboral en Argentina.
Frente a esta triste y cruel realidad, Dios vuelve a levantarse. Para el pueblo de Israel, los ancianos eran también desechables. En lugar de darles un espacio de respeto y de honra, se los tenía por molestos, por prescindibles y por descartables. Nadie los cuidaba, eran una carga.
Frente a la incomprensión humana, Dios promete ser tu sostén. No importa que edad tengas, ni cual sea tu historia familiar o tu cuenta bancaria; Dios ha prometido que Él jamás va a cambiar y que siempre te va a sostener. En las buenas y en las malas, Dios jamás te abandona ni te deja. Sos creación de Dios. Él te hizo, sabe lo que sentís, lo que pensás, lo que deseás. Por eso puede garantizarte que siempre te va a sostener.
Y para estos días de problemas, de angustias y de violencia, Dios te tiende su mano poderosa y fuerte para librarte. No estás desvalido frente a esta sociedad que no tiene misericordia. No estás desamparado frente a tanta violencia e indiferencia. Dios te sostiene y te libra. Dios te acompaña y nunca te abandona. No estás solo. Dios está con vos.
REFLEXIÓN – Dios es tu protector.

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