13 de Noviembre – Agotado

“Luego Elías se acostó debajo del arbusto y se quedó dormido. De repente, un ángel lo tocó y le dijo: Levántate y come.” 1 Reyes 19:5
Agotado
Elías estaba durmiendo. Unos días antes, había desafiado él solo a todos los profetas de Baal, en un sacrificio público. Todo el pueblo había estado presente. Un solo hombre contra más de cuatrocientos, para ver quien era el verdadero Dios. En una batalla increíble, Elías demuestra que Dios es Único. Con su oración, hace caer fuego del cielo y consume el holocausto, las maderas, las piedras y seca el agua que se había derramado.
Al instante ordena apresar a todos los profetas y los manda matar. Israel estaba a un paso de volver su mirada a Dios. Elías había hecho lo que nadie podía hacer. Les había demostrado que Dios es real. Y él era parte del asunto.
¿Por qué entonces, estaba este hombre de Dios, escondido en un lugar desértico, solo y queriendo morirse? Es cierto que la malvada reina de Israel lo estaba buscando para matarlo, que no había quien lo asistiera, que estaba solo y nadie lo apoyaba. Este pasaje nos revela la razón del sentimiento de Elías.
Estaba cansado, física y emocionalmente. La presión, la exposición, las demandas de Dios, las exigencias del pueblo, la presión del momento, habían cansado a Elías. Y ahora veía todo muy oscuro. No había futuro, solo oscuridad.
Por eso es que Dios se hace presente, sin que Elías lo llame, para asistirlo. Dos veces, lo despierta de su sueño de la depresión, y le dice que coma algo. Me imagino al ángel, rozando suavemente su mano en el rostro contraído de Elías. Una mano calidad y cariñosa que lo despierta y lo asiste.
Tal vez hoy estas como Elías, cansado de tu rutina de iglesia, deprimido por las situaciones que no podés manejar, triste por la realidad que no podés cambiar, enojado por las relaciones que no podés construir. No dejes que el agotamiento te aleje de Dios.
Pero si llegara a pasar, y por estar tan cansado, te apartas de Dios, Elías te recuerda algo. Dios comprende y te busca. Dios jamás te va a dejar abandonado, en el desierto de la soledad de tu problema. Dios siempre llega, para acariciarte y darte lo que estás necesitando. Para el agotamiento de tu alma, Dios es tu descanso y tu comida.
REFLEXIÓN – Agotá tu agotamiento. Descansá en Dios.

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