24 de septiembre – Ciego

“Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuchó un silbo apacible y delicado. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se puso a la puerta de la cueva” 1 Reyes 19:12-13 (RVR)
El encuentro de Jehová con Elías tiene como escenario el monte Horeb (Sinaí), en donde el mismo Señor hizo un pacto con Israel. Sin embargo, hay una gran diferencia en el modo en que se presentó la revelación divina: Según Éxodo 19, Jehová manifestó su presencia en el huracán, el terremoto y el fuego; aquí en cambio, esas señales preceden al silbo apacible y delicado en el cual se presenta el Señor.
Si bien es el mismo Dios, y Dios no cambia, puede modificar la manera de acercarse al hombre. Y todo depende de la finalidad que tenga. Cuando le habla al pueblo de Israel, desea generar en su gente respeto y obediencia. Porque estaba por darle las leyes, y quería que tuvieran bien presente la grandeza de quien les daba los mandamientos.
Pero con Elías, fue distinto. Elías estaba deprimido, cansado y triste. Se sentía solo y desanimado. No necesitaba una muestra tremenda del poder de Dios. La había visto dos días antes, cuando descendió fuego del cielo y consumió el becerro, las doce piedras y el suelo. Pero no le servía.
Elías necesitaba un abrazo cariñoso, una palabra suave, una mano en el hombro. Necesitaba ver un Dios sensible, no un Dios terrible. Y Dios se manifiesta en un vientito tranquilo. Y Elías sale de la depresión y vuelve a ser el gran profeta que era antes.
Hoy Dios ya no se manifiesta en terribles fuegos o en suaves brisas. Dios se revela hoy, por medio de su Palabra, la Biblia. Y podemos ver allí al Dios poderoso con manifestaciones de ese poder, y al Dios compasivo y suave que consuela individualmente.
Si queremos tener un encuentro con Dios, tenemos que leer y estudiar su Palabra para obedecerla. Cuando hacemos esto vamos a tener nuestro encuentro con Dios, ese “silbo apacible y delicado”.
Si querés recibir el consuelo y el cariño de Dios, buscalo en Su Palabra. Dios se sigue manifestando hoy. No lo busques en los grandes. Podés encontrarlo, cada día, en la tranquilidad de un momento devocional. Dios te sigue hablando.
REFLEXIÓN — Dios no se esconde, no seas ciego.

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