17 de Noviembre – Dormido

“Después de bajar a Jesús de la cruz, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie.” Lucas 23:53
Dormido
Le hicimos a Juan Pi una resonancia y para que se la pudieran hacer hubo que darle anestesia total. Nos dijeron que era un trámite rutinario, pero el asunto no nos gustaba nada. La anestesia total siempre es un riesgo y en un niño tan chiquito más.
Así que lo durmieron a las 10:00 y estuvo con los estudios hasta las 12:00. Durante esas dos horas, que parecieron eternas, esperamos que todo terminara bien. No podíamos verlo, estaba dentro de una habitación y nosotros en la sala de espera. La espera fue interminable.
Finalmente, una enfermera llamó a Miri y al ratito, ya estaban los dos afuera. Juan Pi me sonrió y nos fuimos. Yo volví a trabajar y ellos a casa. Pero la sensación de separación y de soledad de mi hijo durante el estudio me acompaño todo el día.
Estaba solo, dormido, sin darse cuenta de nada, frió y con cables. Y yo afuera, sin poder hacer nada. Y me acordate este texto. Jesucristo había pasado las peores doce horas de toda la eternidad. Había soportado los latigazos, la corona de espinas, la burla, las escupidas, los puñetazos, los clavos, la cruz, la sed, la soledad y el pecado de toda la humanidad. Y después la muerte.
Jesucristo estaba muerto y José de Arimatea, lo entierra en un sepulcro nuevo. Anochece en Palestina y el Padre mira desde su trono. Su Único y Amado Hijo esta solo, frió, dormido en un hueco en la piedra de un monte de Palestina. No siente nada, no sabe nada, no piensa nada. Y Dios espera.
Fueron tres días de silencio. Todo el Poder del todopoderoso Dios eterno estaba detenido y quieto. Simplemente esperaba. No se si hay ansiedad en el cielo. Dios sabía muy bien que es lo que iba a pasar. El sabe todo. Pero igual la espera habrá sido eterna. El único consuelo que tenía, era pensar que tanto sufrimiento valía la pena solo para salvarte a vos y para salvarme a mí.
Y todo el silencio de Dios, fue para salvarte a vos y a mí. Jesús durmió por vos, Dios espero por vos, Dios hizo silencio por vos, Jesús murió por vos.
¿No será mucho?
REFLEXIÓN – Hubo mucho para lograr tu salvación.

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