2 de noviembre – Frescura

“Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna.” Juan 4:14 (NVI)
En Europa, donde el consumo energético es bestial y la producción de basura es obscena, está todo muy regulado y se percibe una clara tendencia a la reducción de emisiones. Las cisternas de los inodoros no pueden tener una capacidad superior a 6 litros. Aunque parece una medida extrema, considerando hipotéticamente que se gastara tan sólo un litro menos por día y por domicilio, en una población de 70 millones se estaría ahorrando diariamente 70 millones de litros de agua potable.
Además hay dos botones para tirar la cadena: uno para el número uno (líquido) y otro para el número dos (sólido). Todo esto en línea con el protocolo de Kioto, firmado en los 90.
En Argentina no tenemos esos cuidados, pero han comenzado a asomarse las consecuencias del calentamiento global. La provincia de Córdoba está sufriendo una de las peores sequías de su historia. Donde antes había ríos, lagos y embalses ahora sólo hay tierra seca. Se limitó el agua potable para los pueblos. Informaron que en Cosquín, ya no hay agua potable. El ganado y las cosechas están muriendo. No hay agua, y eso afecta gravemente la vida.
Los miedos del futuro llegaron a nuestro lamentable presente. Lejos de ser una guerra por el petróleo, las futuras luchas serán por el agua potable. Cada vez hay menos, y el peligro se incrementa. El agua potable es un problema acuciante en muchos países del mundo y se va a poner peor.
Frente a este panorama tan seco, Dios mantiene su frescura y su vitalidad. Mientras el mundo se seca por las malas decisiones tomadas por el hombre, Dios renueva el interior de sus hijos con la potencia de su Espíritu. Él quiere refrescar tu vida, con el renuevo de Su presencia. Ya sea que vivas en invierno o en verano, Dios quiere que disfrutes una vida plena de su Ser. La gran ventaja es que, en este caso, vos podés elegir como vivir.
Podés seguir en la sequedad que te ofrece este mundo, o vivir con la frescura de Dios.
REFLEXIÓN – Refrescate en Dios.

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