25 de Enero – Prometedor

“También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido.” Hebreos 11:11
Prometedor
¿Qué posibilidades tenía Sara de tener un hijo a los 80 años? Humanamente ninguna. Ya había hecho todo lo que estaba al alcance de sus posibilidades para lograrlo. Había consultado a todos los posibles sabios en el tema, había seguido las indicaciones de las matronas, había hecho los deberes, pero nada funcionaba. Tenía que asumir que era estéril.
Ya anciana, sin posibilidades, su marido recibe una promesa. Dios le aseguró que iba a ser el padre de multitudes, y le aclara, para evitar cualquier tipo de confusión, que Sara le daría un hijo. No sabemos como se manifestó Dios a Abraham, tal vez fue una voz en medio de una nube, tal vez un rayo luminoso, tal vez un viento suave. Pero Abraham le creyó. Y se lo contó a Sara con el rostro iluminado por la esperanza. Pero ella no le cree. Estaba cansada de tantos desengaños.
Muchos le habían prometido un hijo si hacía tal o cual cosa. Y en la desesperación por conseguirlo, lo había hecho. Pero el resultado siempre era el mismo. El hijo no venía. ¿Por qué esta vez sería distinto? A Sara le costaba creer, había muchos desencantos en su vida y había sufrido mucho por ello.
Pero finalmente, creyó. El motivo de su cambio lo cuenta este texto. Sara confió en la promesa de Dios, solamente porque era Dios quien se lo había prometido. Y Dios siempre es digno de confianza. Dios siempre es fiel. Aun cuando no tengamos razones para creer, aunque dudemos por los desencantos sufrimos, aunque todas las posibilidades estén en nuestra contra, igual Dios sigue siendo digno de confianza, porque Él es fiel.
Tal vez hoy estás como Sara, viendo tu futuro desencantado. Pediste muchas veces por algo y Dios no te responde. Luchaste por conseguirlo, te esforzaste, pero no lograste nada. Y cada vez se hacía más difícil seguir insistiendo, hasta que abandonaste.
Hoy Sara nos recuerda, que para el desencanto y la frustración, Dios sigue siendo fiel. Él nunca se olvida de nosotros y siempre nos escucha. No responde según nuestras urgencias, pero siempre responde. No dudés de la fidelidad de Dios.
Podés considerar fiel al que prometió. Siempre. Hoy también.
REFLEXIÓN – Dios es digno de confianza.

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