25 de Julio – Levanta


“Más tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí, mi gloria, el que levanta mi cabeza.” Salmos 3:3 (NVI)
Levanta
El castillo fue siempre un refugio seguro no solo para el rey y su corte sino también para todos los pobladores de las aldeas cercanas. Los campesinos por lo general vivan en las cercanías, pero cuando venía algún peligro, la ciudad era amenazada o se veía una tropa de bandidos, dejaban su casa en las afueras de la ciudad y entraban a la seguridad de la muralla.
Era agradable, poder descansar tranquilos dentro de la ciudadela. La muralla exterior los protegía. Brindaba una sensación de bienestar frente a las amenazas que había afuera.
Para el salmista, Dios era esa muralla que daba seguridad. Era un escudo alrededor de él. Lo cubría, lo protegía y lo mantenía a salvo de los ataques externos. Ninguna flecha podía dañarlo. Dios era su escudo.
Pero además, era quien le hacía levantar la cabeza. Por lo general, uno baja la cabeza de vergüenza o de cansancio. Y frente a ambos problemas, cualquiera sea el origen, Dios es la respuesta.
Hoy también Dios es tu escudo. Es quien te da protección, no solo del peligro, de los asaltos y los ladrones, sino también de la tristeza, del temor, de la soledad, de los cuestionamientos, de la angustia, de la culpa y del fracaso. El amor de Dios supera todos los problemas, y es una protección eficaz.
Pero además, Dios también puede levantar tu cabeza. Quizá tengas vergüenza por un pecado que cometiste, o por un pecado habitual y reiterado que no podés superar. Algo que nadie sabe, y que nadie querés que sepa. Algo que tenés escondido por vergüenza. Dios ya lo sabe. Y te ama.
Dios tiene un perdón amplio. Puede limpiar incluso tu conciencia. La sangre de Cristo es eficaz, para que puedas levantar la cabeza y mirar a los ojos a todos. Porque después del perdón de Dios, ya nadie puede acusarte. Estás libre de todo pecado.
Ttambién Dios puede levantar tu cabeza cuando estás cansado. Quizá estás muy solo en la obra, y hay mucho trabajo para hacer. Quizá tenés poco tiempo libre y mucho para hacer. Quizá no ves resultados y estás frustrado. Quizá estás muy cansado y no tenés más fuerza. Dios puede levantar tu cabeza. Puede darte de nuevo la vitalidad de antes, y aún más.
REFLEXIÓN – Es hora de levantarte.

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  1. Gracias Dios por tu palabra, tu conoces mi corazón, gracias por tu perdón, me hablas cuando mas lo necesito, te amo Dios, porque llegas en el momento justo cuando mas te necesito, bendigo a este ministerio que usas para hablarnos.

  2. Que hermoso mensaje….justo me ha descrito, asi es mi estado actual…y quiero salir de ello…si, es hora de levantar la cabeza, despojarme del pecado dejar de estar avergonzado, dejar los miedos y temores atras…..gracias por tan belo mensaje.

  3. Hermoso mil gracias, ha reconfortado mi alma afirmandome una vez más en su Palabra… Dios es mi escudo, el que me proteje y levanta mi cabeza. Bendiciones.