26 de junio – Demostración

“Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” Juan 4:24 (NVI)

Hay un hecho que se repite a diario en mi hogar. Cada vez que regreso del trabajo y abro la puerta del patio, Connie sabe que estoy llegando, así que al entrar a la casa, la pequeña viene corriendo, sonriendo y gritando ¡Papaaaaaaá! Le hago upa y me dice en cinco minutos todo lo que pasó durante el día. Me acaricia con sus manitos mi cara y me sonríe con dulzura.
Unos besos y abrazos después llega el turno de Juampi que me da su abrazo de oso con besos y me dice: Pa, te extrañé. Y después comienza con una larga explicación, relatándome también él todo lo que pasó en el día, mientras Connie lo interrumpe constantemente. Si no lo cortamos, puede estar hablando durante horas. Y siempre, en el medio de la conversación, me abraza nuevamente. No importa lo complicado o largo que haya sido el día, eso cura todo los males.
Gratifica el recibimiento. Me hace sentir valorado e importante, que me estaban esperando. No es forzado, es espontáneo, y eso lo hace todavía más lindo. Entonces cada tarde al abrir la puerta de casa espero encontrar esas demostraciones de cariño de mis hijos. Y es precioso cuando las recibo.
No tienen la obligación de hacerlo, pero con Miri nos esforzamos mucho como padres para generar ese vínculo de amor y de confianza. Es un ida y vuelta. Damos por amor porque son nuestros hijos, y nos encanta recibir esas demostraciones de cariño tan sinceras y especiales que Juampi y Connie saben darnos.
Jesucristo le decía a la mujer samaritana que Dios también espera. Él es un Padre perfecto y ama con amor eterno. Es bueno y generoso, atento y misericordioso. Dios es el mejor Padre de la historia de la humanidad, y espera que sus hijos sepamos reconocerlo. Recibimos mucho de Dios a diario. Él espera nuestra demostración traducida en adoración. Dios desea escuchar de la boca de sus hijos la adoración sincera y diaria.
No sólo en el templo cuando nos reunimos con ese objetivo, sino cada día de la semana en comunión con Él, Dios espera recibir de tus labios la adoración “en espíritu y en verdad” que se merece. Tu adoración personal es el mejor reconocimiento de amor que Dios puede recibir. Y lo espera de vos.
REFLEXIÓN – Demostrale a Dios todo tu amor. Adoralo.

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