28 de julio – Andamio

“El Señor sostiene a los agobiados.” Salmo 146:8 (NVI)
El agobio es un peso que molesta. No se puede poner en una balanza para estimar una medida real. Pero aquellos que lo padecemos, sabemos lo mucho que estorba. Quien mira desde afuera, no nota diferencia. Aparentemente, estamos igual que todos los días. Pero para los que podemos mirar dentro de las entrañas del alma, alcanzamos a distinguir esa sombra plomiza y agobiante que nos resta fuerza a cada paso.
El agobio es un peso interior generado por la preocupación, la angustia, el estrés, la violencia, la soledad, o cualquier inconveniente que afecta tu vida y la carga. No es algo que buscamos, es algo indeseado que se instala y que es muy difícil de eliminar.
Juampi no la estuvo pasando bien después de su operación y la situación en casa era agobiante. No había mucho que pudiéramos hacer para evitar su malestar. Y me cargaba mucho pensar en por qué mi hijo tenía que soportar tantos dolores, sufrimientos y dificultades mientras hay tantas malas personas que la pasan tan bien. Me aplastaba el pensamiento sobre la desigualdad en el reparto de problemas. ¿Por qué Juampi que es tan bueno, tan alegre y tan positivo tuvo que padecer tanto, y otros que son evidentemente malos no tienen complicaciones? La falta de equidad me oprime y me molesta.
Y se transformó en un peso imposible de llevar. La pesadumbre mata. Te saca las fuerzas, te consume el alma, te destroza el corazón. Y cuando peor estaba, leí este versículo en el calendario mensual de textos: “El Señor sostiene a los agobiados”. Y fue como un vaso de agua fresca para el peregrino en el desierto. Dios te sostiene.
Los problemas me habían hecho olvidar que más allá de mis pensamientos o angustias, Dios me cuida, acompaña y sostiene. Él es el soporte para cuando tu vida tambalea, y te sostiene cuando estás en la cuerda floja. Tal vez no te saque el problema, pero será el andamio de tu vida.
Tal vez hoy no tenés ningún problema y estás bien. Dios es tu andamio en los días felices cuando no te acordás de Su persona. O tal vez estás pasando por un momento complicado y te agobia tanto peso. En este caso, Dios es tu andamio que te sostiene y fortalece. No importa tu situación o tu estado de ánimo
REFLEXIÓN – Dios es tu andamio.

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