7 de Marzo – Elecciones


“En aquellos días no había rey en Israel, y cada uno hacía lo que bien le parecía.”  Jueces 17:6 (NVI)
Elecciones
El libro de los Jueces es una continua historia de los fracasos de la conducta del hombre y los parches transitorios para mejorarla. Parece increíble ver como después de la muerte de Josué, los israelitas se olvidaron de las maravillas que Dios había hecho con ellos, y comenzaron a servir a los dioses de los países vecinos, imágenes de madera y piedra. Comenzaron a pedirles cosas que no podían darles, y dejaron de pedirle a Dios.
Josué se había esmerado en recordarles las leyes de Dios, en enseñarles los mandamientos y en advertirles que dejar a Dios y serle infiel, iba a ser la causa de muchos males. Pero no quisieron escuchar. Hicieron lo que quisieron.
Hoy nos parece hasta tonta la historia de estas personas hablando con un pedazo de madera y olvidándose de Dios; dejando de lado los mandamientos divinos y siguiendo las costumbres fáciles de sus vecinos. Y todo esto porque no había alguien que los dirigiera y que les enseñara. Ya no estaba Moisés ni Josué y como no había nadie que guiara al pueblo, las personas se olvidaban de Dios. Parecían niños a los que hay que cuidar y guiar permanentemente.
Pero frente a Dios no tenían excusas y sufrían las consecuencias de sus errores.
Hoy la historia parece vieja pero las actitudes son cotidianas. Hoy también muchos cristianos viven lejos de los mandatos de Dios siguiendo las costumbres que más les convienen. Escuchan todos los consejos de sus compañeros/as, de la tele, de la radio y son como niños caprichosos.
Y nuevamente aparece el reclamo de Dios. Debemos volver a la fuente y revisar el consejo de Dios que es el consejo sabio para vivir; pero no queremos escucharlo. Es más fácil deslizarse en pequeñas infidelidades que en grandes mentiras. Así comenzó Israel y sabemos cómo terminó. Debemos elegir bien qué escuchamos y con qué nos llenamos la cabeza. Quizá los consejos de nuestros “vecinos” no son tan santos como Dios requiere.
Hoy tenemos un llamado de atención de parte de Dios para revisar nuestra conducta y compararla con la santidad de la Biblia. Tengamos cuidado a quién escuchamos y a quién imitamos.
REFLEXIÓN – Debemos elegir: Dios o la nada.

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